En ti erro...

una y otra vez...
Has muerto...
o al menos ya no te veo
Se que en mi corazon
ya es inminente el deshielo

Doce Segundos


Camino entre las rocas
del casi paraiso
Con pasos atolondrados
saltando al infinito
abismo alucinogeno...
Las estrellas tintineantes
fugaces, magicas amigas
deambulan en la negrisima
esfera de la inconsciencia
Me dejo tomar de la mano
del idealisimo sinsentido
de la mismisima felicidad
de la sonrisa desatada
por motivos insensatos
Me recuesto sobre la fria
piedra del desvario
parten solitarios navios
hacia el horizonte difuso
hacia el devenir receloso...
Los ojos anonimos
de alguien que me espia
se sumergen en los mios
se convierten en rocio
Madrugadas recien nacidas
abrazos atemporales
cargados de sal marina
pegajosos recuerdos
que de pronto de olvidan
lapidados, enterrados
arremolinados de espuma
Se van con la marea
tristezas lejanas...
botellitas de colores
con mensajes salvadores!
Se que te pierdo
apenas te veo
Se que te tengo
aspera barba de algas marinas
Solo por ahora
mientras el sol asoma
y el faro persevera
en su vuelta inacabada
en su destello
de felicidad efimera
en su lucecita
de alma infinita...

Infimo

Ínfimo granito de arena
navegas en un reloj inacabado
respiras en la superficie
y te abrazas a lo efímero...
fugaz como este mismo segundo
Eterno giro del desconcierto
sin escapatoria te dejas
vuelves al infinito
y desde lo alto te desprendes
jugando a ser lluvia
Mareado te desdibujas
vuelves a ser pequeño
ínfimo granito
ríes lágrimas de mar
Eres eterno
en este pequeñísimo
mundo de relojes de arena...

Atar de ser

Dias de eterna paz
eternidad de dias
que vienen y van
El naranja que me habita
me invita, me refleja
Me dejo navegar
por la marea calma
de atardeceres anonimos
Me nombro, me domino
y en el vaiven
desentonado del mar
me escucho creadora
recito mi historia
al oido de la memoria
y guardo para siempre
mi reflejo de hoy
en el espejo
de los proximos dias
en el destello
enceguecedor
de este sol que me habita

Te me pegas

Como mosca de verano
pegajosa...
zumbido empalagoso
tu cara se me pega
en la retina
tu voz en mis oídos...
Dibujo figuras en el aire
con mi mano espanto
la mosca que eres
el aleteo constante
el desorden en el aire
tu suspiro desafiante...

Mareada

Si me ves llorar no es por vos
es porque mis lágrimas quieren ser mar…
para que mis ojos vean por siempre
el reflejo del cielo en el azul de su profundidad...

Sensatez

A veces camino en puntitas para no despertarme, para no romper esta idílica fantástica sensación de no tener sombra... A sombrada, aturdida... Sombra infiel que se me extravía en estas noches oscuras... me arremango los talones de aquiles, me deshago de los complejos de edipo, me sumerjo en el mar muerto y floto entre las sales sobre panes con manteca. De pronto me resbalo sobre un palo enjabonado y vuelvo a caer al agua, al agua, al agua haciendo sapito. Miles de burbujas saltan embriagadas a mi alrededor, entre todas me emborrachan, me encierran y me convierto en un adornito, de esos que se sacuden... mis ojos se llenan de nieve y me despierto entumecida... Me levanto de la cama, me sacudo la locura y me miro de reojo mientras duermo, y me voy despacito despacito, shhh en puntitas! Para no despertarme...

Desvelo

Me remiendo
con la piel de tu locura
con el eco de tu altura
y me alejo
me acerco
oscilante pendulo
de papel de celofan
de campanitas tin ti neantes
por el viento de tu aliento
Me recorro en el espejo
me busco en tu mirada
extraviada, me extravio
en la busqueda de tu mirada
Me revuelco
entre las plumas
te dibujo en el azul
del infinito
Infimo te me alejas
Finita tu sombra
hasta quedarme sin...

Ciento ochenta

Recitabas una y otra vez los bíblicos versos apoéticos del desvarío mientras clavabas una por una las ásperas astillas de la inconsciencia. Enmarañada memoria selectiva, callada sucumbe al revivir esas instantáneas realidades fantásticas, renegando de la hermosa sensación de haber sabido volar... Un eterno duelo entre el recuerdo y el olvido... la culpa y el desatino... Marcabas con tus dedos el ritmo desentonado del pecado, del soñador que anhela lo inalcanzable. El verde del desengaño tan real entre tus manos, tan cruel en tus palabras, tan lejano en el pasado...

Desvivida

Esta mismísima vida que me vive,
se sonríe de mí, se jacta de su repetitivo ir y venir...

Se despide de mis despedidas,
me recibe con estos nuevos encuentros...
Me alucina con sus alucinaciones de cuento fantástico...
Me da vuelta la cara con su tibio viento de verano...

Arcoiris

Una pizza de muzzarella por favor. Una cerveza y un poco de maní... Y mi panza empieza a sucumbir ante los destellos desencadenados por la frenética combinación de sales y amarguras... Una verborrágica desentonación de sentidos se evaporan y miles de burbujas alcoholizadas se desprenden mareadas desde la cornisa de mi vaso... Bueno, contame lo que te paso... No se, ya no me acuerdo, hablemos de otra cosa... No se lo dije, pero creo que en ese momento solo tenia en mis ojos muchas burbujeantes ideas pero no podía pronunciar ninguna... Labios sellados? Mente inquieta bloqueada... Sisi, creo que era eso... Esa misma sensación, la de estar abajo de las cataratas... sintiendo esa fuerza inmensa sobre el cuerpo y la invasión repentina de una parálisis adrenalítica de todo el espíritu... Y todo se ve como en una fotografía... Se congela, esa imagen eterna que permanecerá... así, detenida...para siempre. Y siento que le estoy robando a la historia un instante, milésimas de segundo contenidas en una combinación de luces y sombras, de arcoiris multicolores que se ahogan ahora en mi vaso de cerveza...

Marea

Recelosa vanguardia de poetas inexistentes. Me habitan, me sucumben, me soslayan... Recrean en mi conciencia retóricas cuestiones siempre recordadas en sus más ineludibles pensamientos. Manifiestan en mis manos la decadencia maldita de las horas deshabitadas, de los minutos inacabados, de los segundos desorbitados. Rasguñan con sus dedos fríos la marea de versos desentonados que nunca pudieron hilvanar, que quedaron deshechos como ovillos de lana vieja. Palabras desenvainadas, inalterables en las ansias frustradas de una hoja en blanco, de un libro sin páginas, de una canción sin melodía. Redes, enjambres de amotinadas relaciones pegoteadas con la miel de la inocencia, miles de peces en movimiento exhalando vida por sus branquias, soñando con el agua que se va secando entre sus escamas, esclavos de las circunstancias… Ruinas devastadas por la historia inacabada de una humanidad que intenta seguir viviendo, que sucumbe ante la pérfida ignorancia de sus propias manos que construyeron, piedra sobre piedra, esta infame manera de encarar el destino...

Rehacer

Quién sos? me preguntó
aquel anciano por la calle
Me qued
é mirándolo
asombrada...
Qui
én era él? pensé para mi...
Soy yo
contest
é timidamente
levantando los hombros
Estas segura? respondió burlón
Eso creo... Y usted?
Yo soy
No s
é quién, pero me basta con ser...
El siguió su camino
y me qued
é sola...
con mi yo y con su ser.

Prismas

El pasado parece eterno
y fugaz el deshielo...
Se replican en el presente
dualidades marginadas,
como un futuro claro
pero a la vez incierto...
Los rayos atraviesan el agua
Prismas multicolores!
Lagrimas disecadas
en frasquitos de recuerdos
Salgo...
remonto en el viento tibio
mis arcoiris de ilusiones...

Sopa de letras

Reveladoras vetas de ignorancia
trepidan entre las olas arremangadas
de un mar de promesas eternas
Palabras propias que se vuelven extrañas
Salen de mi boca y no las creo…
Frases ajenas pegadas
llenas de arena
a mis recuerdos
Ayer casi reales, vivas
Hoy vanas voladoras
Flotan ahogadas,
devastadas…

Himnosis

Circunstancias ajenas
de un ser que anhela
Carreteras desiertas
arenas eternas
de un mar que desvela

En vaivenes solitarios
flamean las banderas
de mudos ideales
y en mis labios se pegan
firmes palabras de seda...

Desaires

Vientos curiosos
arremolinados
en mi existencia...
Como azulejos de invierno
se apoyan en mi espalda
pálidos, desarmados
desalmados...
Y las hojas que se visten
con la tinta de mi mano...
Desorbitadas vuelan
pedacitos de historia
que se deshacen
en cenizas...

Malabares

Fumo el rock
de tu voz
Resuena
en tu nombre
música disonante
lírica…
fascinante!
No la escucho
la oigo…
No la entiendo
la quiero…
No la quiero
y la escucho!
Me uno a multitudes
me hundo
gente que
salta
salta
salta
Salto caigo
Subo bajo
Vaivenes ridículos
desenfrenados
agitados
como vos
como yo
como todos…
Refugiados
del mundo
Anti-idealistas
revolucionarios
Hacemos malabares
con la ausencia!
Y sí…
Sabés que tenés razón?
Si la vida te trae limones…
pedile tequila y sal!!

CreSer

Motivos incansables
de intensas soledades
y creencias olvidadas
Cambios inalterables
estancias cambiantes…
Metamorfosis de sueños
me convierto en semilla,
y me dejo nacer…

A Juani
Amiga mía
Creo que hoy te comprendo
(al menos eso creo, quiero…)
Noches que parecen día
Días o eternas noches?
Lágrimas inútiles
torpes mías
entre tus versos
largas eternas
en cámara lenta
inservibles…
Oigo tu respiración
ajetreada…
me duele tu dolor
Quiero correr
encontarte
rescatarte
lloro no haber estado ahí!
Oigo tus pasos
atolondrados
sigilosos livianos
casi queriendo volar
Soñabas alas!
blancas, puras, salvadoras…
zapatitos de algodón
Oigo tu grito
mudo
El azul de tu mirada
transformado
naranja
gris
rojo…
busca el mar!
Amiga heroína…
la vida te quiso acá
la ruleta giró a tu favor…
no creo que ta te tí
seguro te quiso a ti!
Tu voz
la de los que no están
del eterno silencio…
Tus ojos
de los que ya no ven
profundísimos miran
son multitud
Tu alma
incansable luchadora
es una
son miles…
sos ellos…

Madrugada

Sé que sigo viva cuando pongo mis manos debajo del agua caliente y siento de a poco que la sangre vuelve a recorrerme. Mojo mi cara entre sueños que se desperezan como gatos, lentamente, con temor a despertar… y mientras tanto le pregunto a mi reflejo si ha encontrado una respuesta… Sin obtener nada a cambio, mi cara se aleja de la ventana del alma, cierro mis ojos y resuelvo continuar con el inquebrantable deseo de ser alguien… Con un café en la mano y la pereza en la otra, intento disuadirme de volver a la cama. Miles de segundos parecen abalanzarse en el reloj y lanzarse desprevenidos desde las alturas de la aguja que marca las en punto… Me deslizo por el pasillo de mi casa, parezco un ladrón y luego desaparezco… Recito una vez más los mismos pensamientos de cada mañana, sin decírselos a nadie, sola y en silencio… Un perro atolondrado ladra en la oscuridad de la madrugada recién parida y una revolución de ecos de lata dan la vuelta en la esquina. Después del susto me recupero y emprendo la marcha, inalterada, eterna... Si supiera hacia adónde tal vez sería más fácil, más corto el trayecto… Pero creo estar descubriendo que el andar es siempre incierto y cada paso un tropiezo… Los maldigo entre susurros, sí, a ellos… los libros que hablan del futuro como algo conocido, previsible, manejable… lógico? Sonrío tal vez un poco desahuciada, descreída… parodiando esas frases repetidas que recitan escritores y poetas… Poesía, cuánto te agradezco la existencia! Como un cuadro surrealista, dejar que las palabras nazcan atolondradas y se vayan atrayendo, enamorando unas de otras hasta enlazarse eternamente en versos, en sinsentido… Dejarlas volcarse libres, exiliadas, desprendidas… Volverse hacia ellas, mirarlas tomar vida y a veces hasta sentir que se ríen de mí… de mi corto entender… de mi deseo de ser y no poder. Y así continúan mis días, en un eterno debate entre lo real y lo imaginario, entre la locura y la… cordura? Y salgo a la calle volviendo a armarme de presencia, aunque esta vez con cierta despreocupación… dispuesta a enfrentar las realidades más extrañas, esas que mi imaginación no es capaz de dibujar… retratando con mis ojos las imágenes casuales que se suceden frente a mi… como una bocina que suena estrepitosamente y un auto que haciendo luces me invita a subir… Y una vez más, cierro los ojos y me dejo llevar…

HuEcos

Recuerdos presentes
olvidos pasados


Canciones robadas

sin voces sin música
ya mudas ya muertas

Sal picada

Resortes
resuenan, saltan, ríen…
Oxidados

rechinan, caen, lloran…

Aleteos

Vuelos inermitentes
deshojados, incansables
Mentiras desahuciadas
revelan inconscientes
Mañanas despechadas
luminosas, solitarias
Sombras cuidadosas,
espías encomendados
repican a mis costados
Miedos eternos
compañía inexcusable,
presencias eternas
en la luz del horizonte
Llanuras milagrosas
entre montes y valles
Respira mi cansancio
se esfuma en el paisaje...

Volver


Que mis pies pedaleen y el viento me despeine...

Que nada importe, que el destino me alcance...

Céntrico

Revoloteo incansable
entro salgo
vuelco hueco

Perfiles esfumados
abro cierro
eco suelto

Miradas desahuciadas
parto llego
lago seco


Carreteo
inicio del vuelo...

Viento a favor


Si pudiéramos explicarnos nuestra existencia, si las cosas fueran tan claras como una gota de agua… me pregunto si podríamos alcanzar la felicidad... Vivimos pensando en lo que vendrá, tratando de dilucidar el porvenir difuso que se avecina… Pero si alguien nos murmurara al oído…, si alguien nos tomara de la mano y nos mostrara como en una película quiénes seremos, cada paso que daremos, la piedra con la que tropezaremos, la cima que alcanzaremos… entonces nuestra vida sería sólo eso: esperar a que suceda aquello que no podemos evitar porque ya está escrito en nuestras propias manos… Sólo nos queda una opción: seguir caminando, dando cada paso sintiendo la alegría de ser libres, de poder elegir el paisaje que nos rodea y sentir el viento en la cara… a veces en contra, pero casi siempre a nuestro favor…
Y de pronto sentirse inmerso en un remolino del que ya no se puede salir… No saber el origen, no conocer el principio… Un pasado que parece eterno y conocido, un presente que se detiene, un futuro que encandila…

Reflejos

Reflejos de mi vida van y vienen entre las olas desordenadas que invaden la quietud del mar. Veo de pronto cómo la espuma llega hasta la orilla y se va deshaciendo sobre la arena… La tomo entre las manos y va desapareciendo, convirtiéndose en el agua que se escurre entre mis dedos y cae, perdiéndose, hundiéndose en el infinito. Y vuelvo a clavar mi mirada en el mar, y los ojos se me llenan de ese azul profundo que me vio crecer… Voy adentrándome en las profundidades de mi existencia y reconozco miles de imágenes que había olvidado, que se habían vuelto difusas pero ahora vuelven más claras que nunca y me hablan, me acarician, me toman de la mano y me llevan hacia el fondo del mar… Y siento que vuelvo a vivir esa infancia, a oír las voces de esa gente que me vio nacer, de aquellos que ya no están pero pronto regresarán… Y siento el olor de la inocencia, del pasto en mis rodillas, de las cadenas de las hamacas, de las vueltas de la calesita, del tabaco de una pipa recién apagada y los eternos cuentos de un anciano que le dieron vuelo por primera vez a mi imaginación y la dejaron crecer hasta el cuestionamiento mismo de mi propia existencia…

Eternas presencias

Y mientras viajaba una vez más hacia la profundidad de una noche estrellada, volví a preguntarme aquello que sabía que nunca podría responder. Mi cabeza cayó ya sin fuerzas, mis pensamientos volaron una vez más hacia la mirada del destino… Esos ojos eternos que se clavan en los míos y me recuerdan que debo seguir avanzando, que más allá del presente existe un futuro cargado de pasado, que mucha gente que hoy está a mi lado, pronto se disfrazará de inexistencia y desaparecerá dejando sólo en mí las huellas de sus manos, la imagen de sus sonrisas, el sonido de sus palabras… Y así será como una noche más como ésta, miraré hacia arriba y volveré a preguntarme lo mismo que ahora… volveré a buscar esas figuras, tal vez algo desdibujadas en el cielo, tal vez respirando a mi lado pero ya invisibles, desaparecidas pero por siempre recordadas, cantando una y otra vez las mismas palabras. Miradas difusas entre figuras inexistentes… se arman, se deshacen y se vuelven a encontrar; traen entre sus palabras recuerdos ajenos y se llenan de historias que no les pertenecen pero creen haber vivido, quizás en algún otro tiempo, quizás en los sueños…

Alter ego

Y cómo sucede que de pronto estás cabeza hacia abajo? Ambos pies con las plantas hacia arriba, ambas manos apoyadas sobre el piso... Caminando, sintiendo cómo las palmas se van desgastando con cada paso. Y recordar esas palabras que ahora parecen escapar por la boca, caerse súbitamente por efecto de la gravedad, chocar contra el piso diluyéndose entre las baldosas... Y mirar hacia arriba, hacia los pies que ahora parecen volar en el infinito, libres como nunca lo fueron. Y uno desde abajo, sintiendo cómo la sangre lo invade todo y la mente parece olvidar para siempre su identidad...

Ahora

Ahora que resbalo sobre un espejo de hielo
Ahora que respiro el humo negro de tu mirada
Ahora que vuelo como un pájaro sin alas
Me pregunto si soy yo o alguien me habita

Ahora que abrazo sombras desconocidas
Ahora que me hundo en remolinos de confusión
Ahora que tus palabras invaden la quietud del mar
Miro mi imagen y recuerdo que ya no soy la misma

Ahora que mi mente se ha perdido en las alturas
Ahora que el viento desnuda mis recuerdos
Ahora que la vida es cada vez más efímera
Recuerdo el día en que nací, aún creía ser feliz…

Ahora que mi sonrisa se vuelve triste
Ahora que los ojos se recubren de nostalgia
Ahora que las manos tiemblan vacías
Siento que mi alma aún no me abandona
La muerte me ha dado una tregua para desafiarme,
para dejarme morir cuando sea el momento
Me mira satisfecha, segura de su éxito,
silencioso y eterno…

Efímero

Las gotas caen silenciosas sobre mi cuerpo… Se estrellan sobre mi cabeza y por mi cara caminan en lento desliz; se fusionan con lágrimas tímidas, desgarradas partecitas de alma que se lanzan desde mis ojos hacia la nada, desligadas de mi voluntad, lágrimas en rebelión… Sé que tengo que refugiarme, buscar un techo que me libre de la tormenta amenazante. Pero en el momento en que intento huir dos manos se aferran con fuerza a mis tobillos y ya nada puedo hacer… Se vuelve imposible avanzar, sé que ya nunca podré escapar de esta presencia, de este recuerdo… Dulce y dolorosa condena: sentir la lluvia sobre mi cuerpo; sensación de libertad, de saber que nunca volveré a sentir sed… El cielo gris se apodera totalmente de mis pensamientos y el resto se hace efímero; lo que queda de mí desaparece entre las nubes que me cubren, en algún callejón de la ciudad, entre las miles de hojas arrastradas por el viento de una lluvia en primavera…

Norte

Y sí, sólo fueron un par de días, una serie de minutos que convirtieron su vida en un arremolinado vaivén de sensaciones. Qué era lo que estaba pasando por su cabeza era una incógnita que se cuestionaba a diario… cada vez que la veía llegar, caminando con su paso lento y despreocupado, mirando quién sabe qué cosa, pensando en cómo cerrarían su historia Ivonne, Georges y Leo en “Los Padres Terribles”, preocupada por sus destinos. Y mientras él espera a que llegue, imagina cómo vendrá vestida, qué perfume se pondrá, cuál será su historia esta vez… Pero de pronto recordará que se acerca el fin, que tal vez ésta sea la última vez, que un viento caluroso le robará la última sonrisa, ese último suspiro que nunca va a olvidar… Y ese día ha llegado, el último, el primero de un largo trayecto con su ausencia entre las manos, con su sonrisa entrelazada en la esperanza de volver a encontrarla… Tal vez junto al mar, tal vez bajo la sal…

Noche compartida

Fuimos transformándonos poco a poco en personas diferentes. Seguíamos siendo nosotros pero vistos desde fuera, como una película en la que nosotros éramos los protagonistas. Brindamos por nuestro amor, entrecruzamos pensamientos extraños y reímos largamente. Atravesamos calles conocidas dejando que la música se internara en nuestros oídos y cantamos una vez más repitiendo las mismas letras sin cansarnos, una vez más. Rescatamos tripulantes, eternos amigos que se sumaron también al viaje para formar parte de un recuerdo más en nuestras cabezas. El tiempo que pasa, destinos que se alcanzan. Nos estaban esperando. Ahí estaban, muchas personas más en el mismo lugar, a la misma hora, con las mismas ansias de libertad. Caras conocidas, cálidos saludos…. “brindemos amigos, hace tiempo que no nos vemos”. La música siguió sonando, los vasos de llenaron otra vez… “otro brindis amigos, es bueno estar con ustedes”. Alegres corazones, mentes jóvenes que abandonan presiones. El aire se va cargando: risas, recuerdos, reagge, palmas, rock,… “dame un pucho”, “¿tenés fuego?” pide alguien que no sabe fumar. Gente que va y viene, charlas intrascendentes, hombres y mujeres que se miran, se cruzan, se ignoran… Los eternos juegos de la seducción que, a esas horas, se entremezclan con la desinhibición y la revolución de las pasiones. Y ya casi llegando al final de la noche algunos ya se fueron, se escabulleron entre la multitud y huyeron dominados por el sueño, otros aún hay que ríen… “brindemos amigos, por la buena noche que pasamos” y se dejan caer perdiendo la conciencia del tiempo, del espacio. Emprendimos la vuelta, volvimos a juntarnos los mismos tripulantes, ya distintos, ya abandonados, vencidos por el cansancio, y los restos de la euforia se esfumaron en el asiento trasero cuando una cabeza se apoyó sobre la otra. La ruta pareció devorarnos, manejábamos esta vez sin destino, sin saber adónde terminaríamos. Otra vez solos, miradas y sonrisas. Idas y vueltas, caminos y lugares conocidos. El sol estalló en nuestros ojos y buscamos un refugio, él en mí y yo en él.

Confin Enmarcado

Finísimas gotas de esperanza
bañan tímidas mis ojos
esos que miraron
en prolongado anhelo
el eterno cuadro
de nubes burlonas
yermos paisajes
y desvencijadas maderas

Una majestuosa pincelada
se abre paso imponente
en el difuso horizonte
y el viento susurra
entre los trigales ya secos
que el mar se ha evaporado
y el azul se ha vuelto cielo

Otro trazo
el sol que enceguece
se destaca en el celeste
y entre versos relata
pretextos de pasado ausente
La amarilla marea
se peina con el viento
y llama a los aldeanos
clamoreando que no ha muerto

De a poco se arriman
los amantes de la tierra
lloran y sus lágrimas
son semillas que brotan
que adolecen
se hacen árboles añosos
donde habita ese pájaro
que ahora escapa del pincel
y remontándose sereno
se dirige hacia mi silla
trayendo entre sus alas
los colores de su nido
los aromas del olvido

Finísimas gotas de esperanza
bañan tímidas mis ojos
mientras miro a lo lejos
al pequeño en libertad
expatriado victorioso
desgajado de la tela
que ahora vuela sin destino
por detrás de mi ventana.

Espinas

Veo brotar en tu lengua
las palabras asesinas
semillas que se expanden
brotes que rompen puertas
buscan luz, de tu agua
se alimentan. Crecen.
Y cuando el espacio
se hace pequeño salen
de tu boca, huyen
por tu nariz, por tus
orejas, por tus ojos.
Ya son árboles, y sus
raíces descienden por tu
garganta, se hunden
en tu existencia.
Toman de tu propia sangre
las pasiones que te recorren
y explotan
para que yo los vea, frutos.
Parecen dulces y tiernos,
y en un arrebatado
acto de la inconciencia
tomo uno entre mis manos.
Un bocado y una muerte.
Se deshace entre mis dientes
y me invade; siento
el veneno, me recorre
me va matando
lentamente
y comprendo antes
de desaparecer
las palabras desvalidas
las eternas asesinas.

Lentos latidos

“Tarde de invierno. Se desperezan mis angustias como los gatos.” Jacobo Fijman

Bocanadas de humo
se escurrían por mi boca,
desperdicios de seres que
sumidos en un eterno sueño
cantaban para mí
y ansiaban despertarme
Mi alma, ya vapor,
se escapaba también
haciéndome perder el aliento
mezclándose con el gélido aire
que rodeaba mi cuerpo
Nubes cargadas de vida
egoístas escapan
de mis posibilidades
Mi mano que
intentaba alcanzarlas
fracasa, me mira con piedad
y cae desesperanzada
Mis piernas fatigadas
se apoyan
sobre el mosaico de escarcha
y rezan una plegaria
entre voces distantes
Mi cuerpo se funde
con el piso
mientras que mis ojos pintan
un cuadro de almas que
desde el techo
se burlan de sus dueños.

Cuencas vacías

Qué mejor momento que aquel en el que pienso que todo es correcto, que hay poco por acomodar, que las hojas sólo caen porque ha llegado el otoño y no porque fueron arrancadas por un par de manos desquiciadas que sólo quieren destruir, que esperan el momento de morir para cruzarse sobre el pecho y convertirse en escudo contra la degradación.
Cuánto tendremos que esperar para que arribe la tormenta. Esa que quizás limpie toda la mierda de la ciudad, y se lleve de un soplido a toda la gente despiadada que lo único que busca es la degradación de los demás. Parecen satisfechos cuando caminan por la calle y patean a su paso la dignidad de los que duermen al costado. Sus pies están más sucios que los de quienes apenas tienen con qué vestirse. Pisan las calles y las cubren de indiferencia. Prefiero la tierra, el polvo, la basura…
Qué debemos gritar para que todos se vuelvan conscientes! Si supiera las palabras exactas, aquellas que pudieran despertar los empolvados humildes pensamientos, cómo las gritaría! Serían mi canto de todas las mañanas, las vociferaría como himno del mundo y podría convencerlos de lo enfermos que estamos, de lo pobres que somos cuando salimos a la calle en busca de sosiego y sólo encontramos manos cerradas, convertidas en puños que sólo buscan golpear, que sólo buscan…

Restos

Todo se ha convertido en nada. Un sol que se apaga. Ausencia de sentidos, escasez de motivos. Atrapada en un mundo sin caras, un mundo ciego, pongo vendas sobre mí en un intento por esconderme, perderme, convertirme en aire. Creí poder ocultarme de mí misma, de mi imagen y verdad. Quería escapar de esas miradas acusadoras, que nadie pudiera verme en la cara el reflejo del alma. Sólo así podría continuar…
Antiguas canciones, risas lanzadas al abundante aire, sonidos bruscos, gritos distantes, algo se cae y se rompe, el viento en las hojas, el motor de un auto, la respiración de la vida… Mi cabeza, de un lado a otro, se sacude bruscamente intentando captar esos sonidos, esas voces que claman mi presencia, que me piden que vuelva… Palabras que se confunden, se entremezclan y pierden sentido, ya no las escucho… La desesperación inunda mi cuerpo… poco entiendo lo que pasa a mi alrededor. Mis deseos de soledad se funden con el tiempo y muero, lentamente, en un intento por permanecer oculta

Senilidad

Cruzó el puente
más allá de todo espacio
y creyó caer por siempre
en las inquietantes cerradas
sendas de la mente

Pasó rozando su historia
se sentó en el aire
y arrancó de su memoria
raíces sepultadas en la tierra
semillas secas entre piedras
hojas que deshidratadas
le hacen juicio informal
al verde monumento
que es árbol y es vida

Sediento de tiempo
se hizo lluvia
prosiguió
su eterna caída
buscando en el aire
el origen del viento
de manos tibias a veces
de gélido hálito
en pálida estación

En las desgarradoras fauces
de la negra culminación
de observó creador de imposibles
se supo humano
se supo materia
y ahogado en profundidad
saciado de vida
en interna erosión
se fue haciendo polvo

Erosionada

Curtida por el viento
Sacudida piedra ignorante
Cubren su cuerpo
inhóspitos polvos de la historia
Ruge suspendida
presa inamovible del transcurso
Solitario trozo de mundo
recita ecos profundos
clama por la vuelta al origen
por ser de nuevo parte
dejar de ser trozo
volver a ser entraña

Partida

Recuerdo el día que te fuiste. Era una época de lluvias interminables. Casi no nos hablábamos, volvías exhausto. Yo te veía desde mi ventana cuando llegabas caminando. Con paso apesadumbrado, imbuido en tus pensamientos, recorriendo con la mirada las baldosas de la vereda; con los ojos perdidos, como siempre, ausente y foráneo a todo lo que te rodeaba. Me hubiera gustado ir hasta la puerta y verte llegar con una sonrisa, llevándote el mundo por delante, como lo habías hecho siempre. Pero apenas me animaba a espiar desde mi cuarto. Cuando te veía atravesar el hall de entrada con el portafolios en la mano y la derrota entre tus labios sentía que todo era mi culpa. Cómo me hubiera gustado poder hablarte! Sentarnos tranquilos y escucharte… Diciendo todo eso que sabía te estaba pasando y que nunca habías contado. Pero ni yo quería creerlo y enterré las sospechas entre mis menos recorridos pensamientos… Y así lo fui olvidando, reprimiendo ese deseo de corroborar tu dolor… Y al fin llegó el día que te fuiste. Parecías contento y creí que quizás me había confundido y podrías llegar a ser feliz. Viniste a saludarme cuando te ibas. Me miraste con esos ojos que, otrora perdidos, expresaban claramente todo lo que habías callado. Nos dimos un abrazo, de esos fuertes que a uno de dan ganas de llorar, y acercando tu boca a mi oído susurraste con vos entrecortada: Gracias por escucharme. Y te fuiste, como una hoja secuestrada por el viento arrasador de una lluvia de verano.

Vestigios

Recorriste con tus dedos
las líneas de mi mano
viajaste por mi palma
trepaste por mi brazo
mientras prometías futuro
llegaste hasta mi hombro
y te deslizaste por mi cuello
cual pluma animada
por suaves vientos tibios
subiste hasta mi cara
y atravesando una planicie
arribaste a la cuenca sediento
de mis ojos húmedos
y apoyándote sobre ellos
me robaste tu imagen